El loco y la camisa. Nelson Valente

Quiero aclarar que este es un agregado que he realizado a un trabajo sobre esta obra de teatro magnífica. Lo ubicarán en anteriores entradas.  Pero quiero referirme un poco más a Nelson Valente, dramaturgo y director de la obra.

En la obra teatral, Beto, el loco le dice a su hermana que Mariano, su novio no es persona. Respecto al artículo que escribí sobre los vínculos afectivos y el sentimiento de sí, el ser persona tiene mucho que ver con lo que pienso y siento allí. Son familias donde los vínculos afectivos no tienen la suficiente seguridad y confianza que necesitarían.

Matilde y José son la pareja conformada con anterioridad. María Pia y Mariano son la pareja nueva, la que se va a constituir. ¿Cuánto hay en estas parejas del sentimiento del sí mismo, de autoestima, de afecto, de deseo por el otro o de idealización? La nueva pareja tiene modelos anteriores familiares, aunque también han funcionado los nuevos modelos sociales. ¿Cuánto han incorporado de la sociedad, de la cultura? Es una relación que nos lleva bastante a la historia. Pero aún así, no sabemos con certeza que ocurrirá. Podemos imaginar situaciones de vida. Beto parece saberlo al decir: Mariano no es persona y considerarlo un demonio para su hermana. La mirada aquí es tan importante porque nos da una primera impresión del otro. Luego está lo que vamos escuchando de ese otro diferente y así nos vamos armando un ” personaje”. Persona y personaje. El teatro, el de la vida real y el otro teatro.

Los vínculos tienen objetivos de placer tanto en lo que hace a nuestra autoestima, a nuestro sentimiento del sí mismo, como también sexuales.

Hay vínculos afectivos y valores sociales que tienen por objetivo unir, integrar. Hay otros que tienden a desintegrar, a desunir.

En los vínculos con los otros, cuando sufrimos o nos frustramos, necesitamos modificar los modos de accionar, para poder mejorarnos y mejorarlos.

Sobre Nelson Valente, quiero referirme a un artículo que he leído en su blog, el cual recomiendo, porque posee una filosofía y una psicología valiosas.

Se llama “El Callejón de los Deseos” y voy a tomar algunos párrafos. Dice que un callejón de los deseos sería algo así como un lugar donde los deseos no tienen salida. Sigue: el deseo es la agradabilidad que conmueve nuestros sentidos, sea por encauzamiento o motivado por vivencias pasadas o por neto reflejo corporal, ya sea por objetos materiales, por saber, por personas o por afectos. Dice que para vivir en sociedad a ese deseo hay que sofrenarlo la mayoría de las veces, ADMINISTRARLO.( la mayúscula es mía). ” el deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisación, el desorden y el capricho, máxima expresión de la libertad llevada al paroxismo.” Escribe luego lo que significa el deseo para varios pensadores y en el budismo el deseo es considerado la causa de todo sufrimiento y que para eliminar el sufrimiento es necesario eliminar el deseo.  Aceptar lo que viene y no desear lo que no viene parece ser la fórmula del éxito budista Buñuel dice en su autobiografía que él se pasó la vida esperando ser viejo para que se le acabe el deseo sexual, porque decía que era lo único que no le había permitido llegar a ser libre.

Quiero decirles que me parece de una filosofía de vida para tener en cuenta, al igual que su obra de teatro: EL LOCO Y LA CAMISA.

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