Las azarosas y diabólicas aventuras que pasamos en un día de lluvia.

Quiero expresar mi enojo o disconformidad o como sea, porque hoy deseaba ir y estaba muy entusiasmada con eso, al encuentro de dramaturgos jóvenes. Fui al Museo MALBA a encontrarme con Claudia y a las 17.45hs salgo de allí  para ir al Centro Cultural de la Cooperación  y me dicen que hay paro de colectivos, por el asesinato de uno de los colectiveros mientras realizaba su trabajo. Una lluvia torrencial y ningún taxi, nada de nada. Los males que no tienen cura. El sentimiento de abandono me embargaba, a mí y al resto de las personas que veía . En el blog de Antonio Martín García, encontré que la última película que recomienda es ” En la ciudad sin límites”. Dice del ingrato abandono. el sentimiento de frustración, la hipocresía y la ruindad moral.

Decidí, acompañada por todos mis sentimientos de ese momento, ir caminando. Sabía que no existiría ni la más mínima posibilidad de solucionar desde otro lugar este tema. Porque no sólo a mi me enojan ciertas cosas que se repiten permanentemente, el mito del eterno retorno, sino que veía al que me cruzaba en mis peripecias atravesando la ciudad, en similares condiciones. Yo digo ¿ hasta cuando vamos a poner curitas? con las curitas llegamos a cubrir la superficie, pero no solucionamos lo de adentro del problema. Sigamos con las curitas , por ejemplo en las permanentes inundaciones que existen en toda la Argentina. Yo, que no entiendo de ese tema, me doy cuenta por lo que va pasando, que algo diferente está ocurriendo con las permanentes inundaciones.

Sigo contando mi aventura para poder llegar a algún sitio, ya era para resguardarme.  Llegué hasta Las Heras y Billinghurst, empapada, vi 2 colectivos en total en todo el trayecto que hice, cruzando de inundación en inundación, las calles imposibles de llegar hasta la vereda de enfrente, tenía que ir avanzando y retrocediendo, para encontrar el pedacito por donde  daba el salto hacia la vereda. Hay que ser acróbata aquí. Veía por donde pasaba, filas en las paradas del colectivo, que jamás llegarían, porque se habían puesto furiosos todos. yo comprendo absolutamente el sentimiento de estos trabajadores, en cuanto no pueden seguir en estas condiciones, porque cada vez desaparece o lastiman a otro. Pero cuando sucede algo así, no se dan cuenta que hay gente en la calle, con niños como ví, empapados, temblando de frío y todos desorientados, sin saber para donde dirigirse. Yo estaba resuelta , y así lo hice, a  ir caminando , que serán como unas 50 cuadras, al centro, pero estaba tan mojada que tuve que ir a casa que es más cerca, unas 30 cuadras. Yo ya no sé como comprender tantas cosas que observo, por ejemplo en las calles y que me enojan. y lo que encuentro es escribir en el blog, y transmitirlas. ya he escrito anteriormente sobre algunas.¿ cuáles son las acciones que tenemos que realizar? ¿ ir colectivero por colectivero y  calmarles la furia que tienen, porque están expuestos permanentemente en su trabajo? Todos estamos EXPUESTOS. VIVIMOS EXPUESTOS a peligros extremos, cada uno buscando su propia estrategia para poder seguir funcionando . Antes de salir de casa, tenemos que pensar en todos los recursos que necesitamos para poder pasar ese día y regresar a casa. Y esto es dificilísimo. Escucho permanentemente a la gente, por mi trabajo. y observo mucho.

No sé, no suelo ser pesimista, pero estando en la calle hoy, con todo ese panorama desolador, me sentí muy mal.

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